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El blog de hoy tiene como protagonista un diminuto objeto muy popular durante la Guerra Civil Española (1936-1939), sobre todo por parte del bando nacional. Nos referimos al detente, un amuleto cargado de relación con la religión. En este sentido, podemos decir que, desde tiempos inmemoriales, la religión ha estado muy presente en las guerras, lugar donde los combatientes se jugaban la vida por un objetivo, fuera del tipo que fuera. Esa superstición religiosa la vemos representada en oraciones, amuletos, estampas, crucifijos… y el detente, del que hoy hablaremos con más detenimiento.

 

El detente valía dos pesetas, y durante la Guerra Civil, se vendieron miles de ellos. La iglesia católica aseguraba que si los escapularios se colocaban junto al corazón las balas no podían alcanzarte.

Características del detente o «detente, bala»

 

Este curioso objeto era un escapulario con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Los curas inventaron este tipo de escapulario con la inscripción «Detente, bala» y los vendieron a los soldados, carlistas o falangistas, al precio de dos pesetas por escapulario bendecido.

Aunque los carlistas los pusieron de moda, su origen se remontaba a Santa Margarita María Alacoque. Quien en 1686 envió una carta a una monja donde le decía lo siguiente: «Él [Jesús] desea que usted mande hacer unas placas de cobre con la imagen de su Sagrado Corazón para que todos aquellos que quisieran ofrecerle un homenaje las pongan en sus casas, y unas pequeñas para llevarlas puestas».

Había que situarlo cosido junto al pecho, a la altura del corazón, o llevarlo oculto como un colgante. Sus poderes estaban, según los católicos, probados. Incluso un papa, Pío IX, en 1872, concedió una indulgencia de 100 días, durante los cuales serían intocables, a todos aquellos que exhibieran los escapularios bendecidos.

 

Ante su proliferación, surgieron dudas sobre si debían ser bendecidos o no para que surtiera efecto. La Iglesia lo explicó al año siguiente: «Como no es un escapulario en el sentido estricto de la palabra, sino más bien un escudo o emblema del Sagrado Corazón, las reglas generales para el escapulario propiamente llamado, no son aplicables a él. Así que no necesita ni una bendición especial, ni una ceremonia o inscripción. Es suficiente con usarlo para que cuelgue en el cuello».

Además, esta imagen empezó a llamarse «salvaguarda» a raíz de una peste en Marsella, en 1720, la gente se ponía este escapulario del Sagrado Corazón para protegerse de la plaga. Bordeando la imagen se escribía la leyenda «Oh, Corazón de Jesús, abismo de amor y misericordia, en ti confío». La eficacia del salvaguarda fue tal que permitió expandir la devoción al Sagrado Corazón por toda la ciudad. En la Guerra Civil Española, todos los requetés llevaban cosido el detente bala en sus camisas, al lado del corazón.

 

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